SER BOMBERO es soportar el calor ardiente en la piel que no cedió ante el peligro, cada vez que con enrojecidos ojos y pulmones de humo buscamos casi con desesperación el deseado aire de los bajos de un incendio, o el potente chorro de una lanza que pareciera quebrarse cuando la presión es alta.
SER BOMBERO es sentir la inmensa felicidad que nos brinda el Todopoderoso al ayudar a dar a luz un bebé, a salvar una vida que tan sólo dependÃa de un sÃ, un no, una orden, una decisión, un nudo de una resistente soga y no dejar que nadie sepa quién fue, solamente repetir: "UN BOMBERO" y sentirse orgulloso de ser parte del equipo.
SER BOMBERO es integrar una familia hermanada por el a