Besa a tantas como puedas. Deja que te rompan el corazón. Enamórate, Date en la madre, y vuelve a levantarte. Quizás hay un amor verdadero, quizas no, pero mientras la encuentras, lo bailado ni quién te lo quita.
No dejes que tus oÃdos acepten los que tus ojos no han visto, ni que tu boca diga lo que tu corazón no siente.