El único derecho en el que soy inflexible es en mi derecho a soñar.
La percepción que muchos tienen sobre mà es realmente de extremos, hay quienes no dan dos reales y otros que lo apuestan todo. Tal vez porque estoy lleno de matices (como el Ying Yang): soy tÃmido pero sociable, soy precavido pero imprudente, soy excéntrico pero conservador...
Mi más grande virtud es ser un soñador incansable; y mi más grande defecto es que mientras sueño, pierdo un valioso tiempo que podrÃa utilizar convirtiendo en realidad mis anhelos.